Evangelio en TIEMPOS DE CONFINAMIENTO.
2º Domingo de Pascua 19 abril-2020
El primer dia de la semana la comunidad se reunía…. nos damos cuenta que nosotros estamos reunidos en la comunidad-iglesia domestica de nuestra familia. Como decía una militante de la JOC (Daniela): con motivo de este confinamiento, hemos tenido que reorganizar la sala-cocina para comer todos juntos, antes no coincidamos nunca. Esta siendo bonito!”.
Seria bueno… antes de escuchar el evangelio darnos cuenta de como ha cambiado nuestra familia conecta confinación. Nuestra relaciones.
0. Aunque sigamos encerrados “El entra...se pone en medio y nos dice: Paz a vosotros”..... y ojalá también a nosotros el Espíritu nos haga rebosar de la alegría... y la esperanza, no ponga en pie, nos “revivan”, nos eleve la moral.
Aquí os dejo este pequeño video, que intenta resumir el evangelio Jn 20,19-31
1. Repasando la vida de nuestra familia, de la parroquia o movimiento donde participo… párate para intentar descubrir que lo que el Resucitado da a los discípulos reunidos también nos lo ha dado a nosotros.
2. mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi entorno... desde el evangelio ¿veo? (veo desde el corazón)
Me fijo como, pese a los cierres-oscuridades que pueda haber, Cristo Resucitado se hace hoy presente. Ponle rostro, hechos…3. Los signos están para acoger… también para rechazar. Estos que se presentan en el evangelio son para que tengamos "vida en su nombre”.
De ahi esas llamadas a ser signos para que la comunidad se arraiga en el encuentro con el Resucitado… Son tiempos nuevos, son tiempos creativos, son tiempos de valorar la comunidad y renovarnos.
Testimonio:
Es otro “contagio”, que se transmite de corazón a corazón, porque todo corazón humano espera esta Buena Noticia. Es el contagio de la esperanza: « ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!». No se trata de una fórmula mágica que hace desaparecer los problemas. No, no es eso la resurrección de Cristo, sino la victoria del amor sobre la raíz del mal, una victoria que no “pasa por encima” del sufrimiento y la muerte, sino que los traspasa, abriendo un camino en el abismo, transformando el mal en bien, signo distintivo del poder de Dios.El Resucitado no es otro que el Crucificado. Lleva en su cuerpo glorioso las llagas indelebles, heridas que se convierten en lumbreras de esperanza. A Él dirigimos nuestra mirada para que sane las heridas de la humanidad desolada.
(Francisco, Mensaje Urbi et Orbi, 2020)
Oración final
Tomás
Posa tu mano en la heridadel pecho atravesado,
toca la muerte del corazón,
las angustias abismales,
los amores sin destino,
los golpes del alma
que nunca cicatrizan.
Mete tus dedos
en las manos taladradas
por el ácido corrosivode los trabajos duros,
por los cepos injustos,
por las siegas sin salario.
Acaricia con la yema de tus dedos
los pies perforados
de los emigrantes sin más tierra
que la pegada en sus heridas
en cada paso errante.
No tengas miedo de palpar
la huella de lanzas y de clavos.
¡Tus dedos sentirán
en el fondo de cada herida
un latido del resucitado!
(Benjamín González Buelta, sj)



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