Jose Luis - Pepelu

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Ermua, Vizcaya, Spain
Siendo cura diocesano, acompaño y forma parte de grupos de Acción Catolica Especializada: JOC (jueventud obrera crsitiana) y HOAC (Hermandad Obrera de Acción Catolica) y soy miembro de la Asociación de Sacerdotes del Prado.

jueves, 30 de abril de 2020

Acogiendo el Evangelio del 4º domingo de pascua

Evangelio en TIEMPOS DE CONFINAMIENTO. EL BUEN PASTOR.
4º Domingo de Pascua 3 mayo-2020

0. DEJARNOS LLEVAR....

SÍ… cuantas veces nos dejamos llevar por ideas, por prontos. En estos días de confinamiento parece que la solución es quedarnos quietas/os, en casa. Y, si…. pero nos equivocamos cuando pensamos que tenemos que dejarnos llevar, no pensar, nos hacer-acoger.



Ponle rostro….

POR OTRO LADO: vemos como Banco de alimentos de Basauri, Cruz Roja, Ayuntamiento, Caritas, escuelas y centros de enseñanza… yo he visto como han flexibilizado criterios, servicios desde una realidad que les marca…. y desde una realidad que les “clama” y es la de los que “no tienen”. Antes parecía que tenias que demostrar que necesitaban… y hoy el punto de partida es otro. Esto es para mi motivo de alegria… aunque tendremos que seguir estando ahi.


1. En momentos de gran dificultad emergen (no sólo, pero también) las aspiraciones y convicciones más auténticas del ser humano y de la sociedad. 


Emergen rostros de personas que abren ventanas, puertas, acompañan, hacen, sirven están ahí…. Os invito a recoger las que estamos reconociendo en esta crisis. Para ello nos dejamos guiar por la luz del evangelio. este domingo con la figura del Buen Pastor. ¿No os ha ocurrido que en algunas de las cosas que se están diciendo o viviendo nos resuena el evangelio? Por ejemplo: “juntos venceremos al virus”. Les falta la explicitación cristiana, pero son caminos cuya dirección apunta a Dios.



2. En Juan 10,1-10 se nos presenta la figura de Dios como EL BUEN PASTOR. 


A través de este texto conecta con el deseo de Dios de dar vida al mundo por medio de Jesucristo. Nosotros somos sus enviados, sus colaboradores necesarios.
Pero…. Veo otras personas llamadas por su nombre…

Seguro que tengo experiencias donde me han  llamado/a “por mi nombre” Y, yo he reconocido a los demás como personas y los he tratado como tales.
 

¿Cómo experimento que Jesús me da libertad y vida en abundancia?

Llamados para una tarea…. pero sobre todo para DAR VIDA.


Cuantas personas dicen… haber cuando nos abrazamos, reconocemos, encontramos… dimensionaba comunitaria-familiar. En Basauri hay una parroquia que se llama Buen Pastor. Parroquia Obrera que acompaña, esta… que posibilita encontrarnos… cuanto echamos en falta!

Est semana Se ha recordado lo importante del trabajo para la vida, con motivo del 28 de abril (jornada internacional sin accidentes laborales y enfermedades laborales) y el 1 de mayo poniendo en el centro el trabajo para la vida y dignidad de las personas. Y ahí reconocemos, en este tiempo de crisis y de perdidas lo importante del trabajo, pero tambiÉn lo importante de la vida. No todo vale… y vemos como se piden condiciones, protecciones… Que importante es reconocer esos servicios de equipos de prevención, de sindicalistas, de gente que grita y pelea por un mundo mejor.
Son tiempos de abrir ventanas, salir a balcones agradecer, aplaudir, pero también de gritar y cambiar.


JESUS ES DIFERENTE

Nosotros tenemos muchos pastores:
curas, maestros, alcaldes, médicos, políticos, etc.
Gente que cuida nuestro cuerpo
y nuestro espíritu.
Esta gente tiene en sus manos
gran parte de nuestra vida.

Pocos de estos 
dan su vida por nosotros.

Pocos de estos 
nos tienen como de sus ovejas, 
como hermanos suyos.

Pocos de estos 
dan la cara por nosotros cuando llega el lobo, 
para rompernos, atacarnos, dispersarnos.

Pocos de estos 
nos atienden gratis, 
sin esperar ninguna paga.

Pocos de estos 
tienen verdadero interés por nosotros.

Pocos de estos 
nos conocen a fondo.

Pocos de estos 
conocen en su propia carne 
los sufrimientos de sus ovejas.

Pocos de estos 
festejan el medrar de las ovejas

Pocos de estos 
lloran sus flaquezas.

Pocos de estos 
entran confiados en sus casas.

Pocos de estos 
nos reciben confiados en sus casas.

Jesús era diferente.
(M.Regal, Un caxato para o camiño, p55)

sábado, 25 de abril de 2020

Acogiendo el evangelio del domingo 3 de pascua-2020

Evangelio en TIEMPOS DE CONFINAMIENTO. 
3º Domingo de Pascua 26 abril-2020


0. PONIENDO ROSTRO EN EL CAMINO

Todos tenemos muchas anécdotas … pero dejan de ser anécdotas cuando se convierten en hechos dadores de sentido… Este es un hecho de mi compañero Txema: "Bajé a comprar el pan y me encontré con un vecino. Así me dijo. "Ya sabes, dice Jose Mxxx, que mi mujer se ha quedado sin trabajo estos días y que en mi empresa entra en ERE. Tenemos un chaval. Sin embargo, pensamos que habrá muchos pasando peor que nosotros. Toma esto para Cáritas o para la cosa que tú quieras" y me dio un sobre blanco con dinero dentro”. Lo mismo me paso con Pili de Basauri… o con Petra para conseguir una cocina pequeña para una familia….
Esta familia, esta gente…. como la de Emaús, comprendió bien la lectura dominical (Hechos 2,42-47). Cristo ha resucitado y debe verse en nuestro amor. Afectivo y efectivo.

¡Ponle tu rostro-vida que de sentido!

1. RECOGIENDO FRUTOS

Si estas semanas de confinamiento han sido también tiempo de silencio, de escucha, de atención a Dios en la vida y en su Palabra, nos habrá regalado hechos y situaciones que ILUMINAN, dan luz, sentido,…. (¿no vibraba mi corazón por el camino?). Os propongo como ejercicio recoger estos pequeños signos en la cesta de tu vida/mi vida… recogerlo en silencio, mirar y esperar; y cuando alguno aparezca alegrarse y cogerlo con delicadeza. Déjate acompañar por la invitación de Jesús en Lc 12,54-56 (...56 !!Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?)
Sugiero escribir …..

2. Pero miremos al ahora: Señor Jesús, dame tu Espíritu para conocerte, amarte y seguirte en la vida de cada día.
Acoge el Evangelio del domingo, Lucas 24,13-35:




3. Llevamos mucho tiempo en casa y con los de casa. 

Ahi hay tesoros valiosos ¿Has recuperado alguno? ¿Cuáles quieres cuidar de un modo especial? 

- Piensa en personas que sufren carencias básicas en su casa (o en su habitación alquilada o en su no hogar). Una convicción cristiana  "Dios quiere darnos a todos lo suficiente para vivir dignamente: “El pan que tú retienes es del hambriento. Los vestidos que guardas en tus arcas son del desnudo. El calzado que se pudre en tu casa es del que va descalzo” (S. Basilio). ¿….?
- Col 3, 12-17. Siéntete amada/o por Dios. 

4. Propuestas… esta el 28 de abril, una jornada mundial para sensibilizarnos sobre los accidentes y las enfermedades laborales. El primero de mayo.

 Son fechas que nos hablan de un camino que compartimos y no podemos quedar al margen ni en tiempos de confinamiento.


Una oración de muchos años…..

Cuando la tormenta pase
y se amansen los caminos 
y seamos sobrevivientes 
de un naufragio colectivo. 
Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.
Y le daremos un abrazo 
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.
Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos 
todo lo que no aprendimos.
Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido. 
Ya no tendremos desidia 
Seremos más compasivos. 
Valdrá más lo que es de todos 
Que lo jamás conseguido
Seremos más generosos
Y mucho más comprometidos
Entenderemos lo frágil 
que significa estar vivos
Sudaremos empatía 
por quien está y quien se ha ido.
Extrañaremos al viejo 
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.
Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado. 
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.
Y todo será un milagro
Y todo será un legado
Y se respetará la vida, 
la vida que hemos ganado. 
Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado, 
que nos devuelvas mejores, 
como nos habías soñado.
(K.O'Meara - Poema escrito durante la epidemia de peste en 1800).



martes, 14 de abril de 2020

Acogiendo el Evangelio en Confinamiento 2º Domingo de Pascua

Evangelio en TIEMPOS DE CONFINAMIENTO.
2º Domingo de Pascua 19 abril-2020


El primer dia de la semana la comunidad se reunía…. nos damos cuenta que nosotros estamos reunidos en la comunidad-iglesia domestica de nuestra familia. Como decía una militante de la JOC (Daniela): con motivo de este confinamiento, hemos tenido que reorganizar la sala-cocina para comer todos juntos, antes no coincidamos nunca. Esta siendo bonito!”.
Seria bueno… antes de escuchar el evangelio darnos cuenta de como ha cambiado nuestra familia conecta confinación. Nuestra relaciones.

0. Aunque sigamos encerrados “El entra...se pone en medio y nos dice: Paz a vosotros”..... y ojalá también a nosotros el Espíritu nos haga rebosar de la alegría... y la esperanza, no ponga en pie, nos “revivan”, nos eleve la moral. 
Aquí os dejo este pequeño video, que intenta resumir el evangelio Jn 20,19-31


1. Repasando la vida de nuestra familia, de la parroquia o movimiento donde participo… párate para intentar descubrir que lo que el Resucitado da a los discípulos reunidos también nos lo ha dado a nosotros.


2. mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi entorno... desde el evangelio ¿veo? (veo desde el corazón)




Me fijo como, pese a los cierres-oscuridades que pueda haber, Cristo Resucitado se hace hoy presente. Ponle rostro, hechos…

3. Los signos están para acoger… también para rechazar. Estos que se presentan en el evangelio son para que tengamos "vida en su nombre”.
De ahi esas llamadas a ser signos para que la comunidad se arraiga en el encuentro con el Resucitado… Son tiempos nuevos, son tiempos creativos, son tiempos de valorar la comunidad y renovarnos.

Testimonio: 

Es otro “contagio”, que se transmite de corazón a corazón, porque todo corazón humano espera esta Buena Noticia. Es el contagio de la esperanza: « ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!». No se trata de una fórmula mágica que hace desaparecer los problemas. No, no es eso la resurrección de Cristo, sino la victoria del amor sobre la raíz del mal, una victoria que no “pasa por encima” del sufrimiento y la muerte, sino que los traspasa, abriendo un camino en el abismo, transformando el mal en bien, signo distintivo del poder de Dios.
El Resucitado no es otro que el Crucificado. Lleva en su cuerpo glorioso las llagas indelebles, heridas que se convierten en lumbreras de esperanza. A Él dirigimos nuestra mirada para que sane las heridas de la humanidad desolada.
(Francisco, Mensaje Urbi et Orbi, 2020)

Oración final
Tomás

Posa tu mano en la herida
del pecho atravesado,
toca la muerte del corazón,
las angustias abismales,
los amores sin destino,
los golpes del alma
que nunca cicatrizan.

Mete tus dedos
en las manos taladradas
por el ácido corrosivo
de los trabajos duros,
por los cepos injustos,
por las siegas sin salario.

Acaricia con la yema de tus dedos
los pies perforados
de los emigrantes sin más tierra
que la pegada en sus heridas
en cada paso errante.

No tengas miedo de palpar
la huella de lanzas y de clavos.
¡Tus dedos sentirán
en el fondo de cada herida
un latido del resucitado!
(Benjamín González Buelta, sj)

Acogiendo el Evangelio en Confinamiento 1º Domingo de Pascua

Evangelio en TIEMPOS DE CONFINAMIENTO. 

Domingo de resurrección 12 abril-2020



0. Se han detenido la actividad y los besos, y ha crecido el sufrimiento, pero el acontecimiento de la Resurrección de Cristo está intacto y nos encamina hacia la Plenitud. 


 ¡Feliz Pascua!



1. La crisis del coronavirus nos está ayudando a valorar gestos de auténtica humanidad y a intuir que otro modo de vivir que es posible. Pero, ¿no lo olvidaremos cuando esta pandemia haya sido vencida?

Sólo la fe, que nace del encuentro con Jesús Resucitado, hará posible avanzar sosteniblemente hacia la Nueva Humanidad. Su fundamento es la Vida definitiva de Cristo, el Hombre y mujer Nuevos.


2. El encuentro con Jesús Resucitado no lo realizamos solos, necesitamos de la Iglesia, formada por María-s Magdalena-s, Juan-es y Pedro-s.





3. Oración con Jn 20,1-10: 


 Señor Jesús, aún en la oscuridad personal y social, como María Magdalena, te buscamos con nuestros compañeros creyentes (Juan, Pedro…). 

 Renueva nuestra fe en tu resurrección para que podamos ser testigos de que es posible avanzar hacia una humanidad mejor.
Amen.













sábado, 11 de abril de 2020

Domingo de Resurrección

Reflexión del domingo de Resurrección
Lo inaudito de la Pascua



Jesús Martínez Gordo

El triduo pascual tiene su cumbre en el Domingo de resurrección, en el acontecimiento que es percibido y reconocido cen esta jornada se anticipa el final que nos aguarda y al que estamos convocados, arrojando una luz capaz de agrietar la angustia de los días anteriores y, a la vez, de fundar el abrazo con el Crucificado en los crucificados de este mundo.
omo “la muerte de la muerte” y, por ello, como el día de la sorpresa, de lo insólito, de lo imprevisto e imprevisible. Y lo es, porque

Nada que ver con “la pulsión de muerte” que algunos “nuevos ateos” creen reconocer como el fundamento de la religión ni con su invitación a entender la fe y la revelación como “celebración de la nada” (M. Onfray). Y sí mucho que ver con la anticipación del final y con su capacidad iluminadora y movilizadora.

El día de Pascua es experimentado y percibido, en primer lugar, como una anticipación en el presente del final que nos aguarda por pura gratuidad, permitiendo afrontar esperanzadamente el Viernes santo (con su prolongación en el grito de abandono de los calvarios contemporáneos) y el silencio y la ausencia que presiden el Sábado santo. Es una anticipación experimentable y disfrutable en infinidad de “chispazos de eternidad” que frecuentemente atraviesan la existencia en forma de fugaces (pero, a la vez, impactantes y motivantes) verdades, de admirables comportamientos éticos y de encuentros cargados de belleza.

Pero del Domingo de resurrección brota, además, una luz que permite comprender la segunda narración de la muerte de Jesús (la que enfatiza la confianza en el Padre) como perfectamente verosímil ya que nos permite afrontar el perecimiento (personal o colectivo) y el compromiso con los crucificados de este mundo en la confianza (y hasta certeza) de que la muerte no es ni la única ni la decisiva palabra, por pura gracia de quien, siendo principio y fundamento de todo, arrancó de las garras del Sheol a Jesús.

Además, la novedad y la sorpresa que irrumpen el dia de Pascua arrojan una sorprendente luz sobre los puntos ciegos y oscuros del Viernes y del Sábado santo. Y desde ellos, sobre el mismo Domingo. Así, por ejemplo, cuando se aborda cada día por separado, entonces entran en escena diferentes extrapolaciones o fundamentalismos: el dolorismo (cuando lo único central es el Viernes santo); el apofatismo o el silencio mudo (cuando el Sábado santo llena toda la escena) y la ingenuidad –frecuentemente, postmoderna- de creer que se ha llegado al final de la historia y que todo es felicidad sin dolor y sin silencio (el Domingo de resurrección sin Viernes ni Sábado santos).




El misterio cristiano, si realmente está fundado en el triduo pascual, es esperanza asentada en la memoria del Crucificado que se actualiza en los crucificados de este mundo (y de los de todos los tiempos) y que se anticipa en el presente como chispazos o murmullos de la Vida definitiva. Por ello, es, a la vez, abandono confiado, silencio visitado por la palabra y gozosa anticipación que alienta y sostiene en la lucha por la justicia, la igualdad y la fraternidad, además de por la libertad.

El silencio del Sábado Santo

Reflexión sobre el Sábado Santo
El silencio del Sábado Santo



Jesús Martínez Gordo

El Sábado Santo es la jornada en la que experimentamos la potencia de la muerte y de lo que “no es”, así como del silencio, del vacío y de la nada que, en cuanto tales, no pueden ser llevados al concepto, es decir, racionalizados y controlados. Es una experiencia que nos sigue horrorizando y que nos deja sumidos en la perplejidad.

Según el credo cristiano, es también la jornada en la que Jesús “desciende a los infiernos”, es decir, en la que la nada se constituye en la única y definitiva respuesta al grito de Jesus en la cruz. “Descender a los infiernos” equivale a experimentar hasta el fondo el poder de la muerte y, por tanto, la fuerza de la nada y del fracaso. Es cierto que no faltan quienes interpretan este “descenso a los infiernos” como un adentramiento en el Sheol para sacar a los justos que también moran allí, pero, dejando al margen la procedencia o no de esta exegesis, el descenso a los infiernos es, primera y fundamentalmente, la victoria de la muerte, así como la experimentación de su potencia “en carne ajena” y, de manera empática, en la propia. Y esto forma parte también del corazón del Triduo pascual.

Como igualmente lo forma la experiencia de que, muchas veces, el silencio y la nada son las mediaciones que nos quedan para seguir relacionados con quienes, habiendo partido, nos han dejado su vacío y ausencia. Es mentira que Dios llena ese silencio. Dios no lo llena cuando, como muchas veces sucede, es fruto del Amor. Lo mantiene abierto porque esa es la manera que tenemos de seguir conectados con quienes hemos amado y de quienes hemos recibido tanto amor; aunque sea (que lo es) una conexión dolorosa. De ahí que cuanto más fuerte haya sido el amor compartido, mucho mas punzante resulte la ausencia, el vacío y el silencio.



El Sábado santo, como el Viernes, no es solo una fecha del calendario, sino una experiencia y un modo de vivir y afrontar la existencia que, frecuentemente, se actualiza a lo largo de los días, semanas, meses y años que jalonan cada vida en concreto. Y si es cierto que el Sábado santo es el día del triunfo del silencio y de la nada, también lo es del Amor en la mediación de su ausencia y vacío; de la misma manera que el Viernes lo es de la muerte y de los que siguen siendo crucificados en nuestros días.

Reflexión sobre el Viernes Santo:
El grito de abandono del Viernes Santo


Jesús Martínez Gordo

En los sinópticos hay dos narraciones de la muerte de Jesús. Está, en primer lugar, la que cuenta el grito de abandono de Jesús en la cruz: “Eloí, Eloí, ¿lema Sabactani?”, “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?” (Mc. 15, 33)




Es un grito que recoge la reacción que habitualmente provoca el perecimiento, es decir, la ocasión en la que no sólo se experimenta (y padece) la fragilidad de la existencia humana, sino también la angustia que semejante acontecimiento provoca. En la escatología judía, la muerte adentra en el Sheol, en el lugar en el que imperan (para siempre) el silencio, las tinieblas y en el que se da un apartamiento total del Dios de la vida, de la abundancia, del poder y, en definitiva, de la felicidad.

Esta narración de la muerte no solo se hace cargo de la soledad y del abandono de Jesús en la cruz (y más, habida cuenta del proceso seguido contra Él), sino también de la angustia que asalta a todos los humanos cuando tenemos que afrontar (más tarde o más temprano) una situación semejante. La experiencia indica –a diferencia de lo que propone la dogmática atea- que la muerte es una crítica radical a toda absolutización de la finitud, así como de los intentos de declararla aproblemática y satisfecha.

2) Pero junto con esta narración de la muerte de Jesús, hay otra que enfatiza su inmensa confianza en un Padre-Madre o Amor que es lo que decimos los “jesu-cristianos” cuando decimos Dios. El evangelista Lucas cierra la crucifixión de Jesús poniendo en su boca estas palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23, 45). La confianza y la esperanza presiden el drama del calvario, hasta el punto de dar la impresión de que todo lo demás es secundario y relativo. El mal trago es ya inevitable, pero deja de ser afrontado como un viaje a la nada para ser vivido como un adentramiento en la morada de la paz, del amor y de la misericordia paterna o materna. No es un tránsito hacia el vacío, sino hacia la plenitud y hacia el fundamento del Amor y de la Solidaridad a partir de sus anticipaciones, murmullos, chispazos y transparencias en el cosmos, en la vida, en la historia y en Jesús de Nazaret. Y, por extensión, en toda la realidad.

Son, como se puede apreciar, dos narraciones diametralmente opuestas. 

La primera expresa el modo de perecer de quien afronta la muerte como adentramiento en el silencio o, en el mejor de los casos, como fusión (y confusión) con el género humano y perpetuación en la historia. La desesperación que acompaña este modo de morir es una crítica radical de toda dogmática que defienda y proponga la absolutez, aproblematicidad y satisfacción de la finitud y su prometeismo antropológico.

La segunda, presidida por la confianza en Dios, narra otra manera de enfrentarse a la muerte. Es un afrontamiento en el que no desaparecen el dolor o la angustia propios de todo perecimiento, pero está dotándolos de un significado y de un sentido ignorado en la anterior narración.

Si la primera de las tradiciones de la pasión cuestiona la dogmática atea, la segunda avala y confirma la escatología “jesu-cristiana”, sin dejar de reconocer la persistencia del dolor, de la ruptura y de la angustia. Es una narración, ésta segunda, que brota de percibir el perecimiento como un segundo nacimiento, es decir, con su carga de dolor y angustia, pero también de alegría y paz.


viernes, 10 de abril de 2020

La cruz ESCANDADO o SENTIDO. 

Desde Ermua, Ricardo (un creyente y maestro jubilado) nos presenta las razones de la muerte de Jesus… de su cruz!.
Pero hoy hemos escuchado en la celebración del Vaticano al  padre franciscano Raniero en su homilia tras la lectura de la pasión:


La pandemia nos ha despertado del delirio de la omnipotencia

 "Lo que acabamos de escuchar es el relato del mal objetivamente más grande jamás cometido en la tierra", dijo el padre Raniero sugiriendo que podemos mirarlo desde dos perspectivas diferentes: de frente o por detrás, es decir, por sus causas o por sus efectos:


  • “Si nos detenemos en las causas históricas de la muerte de Cristo nos confundimos y cada uno estará tentado de decir como Pilato: «Yo soy inocente de la sangre de este hombre» (Mt 27,24). Por lo tanto, la cruz se comprende mejor por sus efectos que por sus causas”


En este sentido, el fraile capuchino subrayó que uno de esos efectos que emanan del sacrificio de Jesús, es que su cruz "ha cambiado el sentido del dolor y del sufrimiento humano... de todo sufrimiento, físico y moral. Ya no es un castigo, ni una maldición. Ha sido redimida en raíz desde que el Hijo de Dios la ha tomado sobre sí".

Dios participa de nuestro dolor para vencerlo

"¡Dios es aliado nuestro, no del virus!"... «Tengo proyectos de paz, no de aflicción», nos dice Él mismo en la Biblia (Jer 29,11). 


  • El que lloró un día por la muerte de Lázaro llora hoy por el flagelo que ha caído sobre la humanidad. Sí, Dios "sufre", como cada padre y cada madre. Un día, nos avergonzaremos de todas las acusaciones que hicimos contra Él en la vida. Dios participa en nuestro dolor para vencerlo. «Dios —escribe san Agustín—, siendo supremamente bueno, no permitiría jamás que cualquier mal existiera en sus obras, si no fuera lo suficientemente poderoso y bueno, para sacar del mal mismo el bien».

Solidaridad: un fruto positivo de la crisis sanitaria


  • “¿Cuándo, en la memoria humana, los pueblos de todas las naciones se sintieron tan unidos, tan iguales, tan poco litigiosos, como en este momento de dolor? Nunca como ahora hemos percibido la verdad del grito de un nuestro poeta: «¡Hombres, paz! Sobre la tierra postrada demasiado es el misterio» . Nos hemos olvidado de los muros a construir. El virus no conoce fronteras. En un instante ha derribado todas las barreras y las distinciones: de raza, de religión, de censo, de poder. No debemos volver atrás cuando este momento haya pasado”

Un mundo más pobre de cosas pero más rico en humanidad

No hagamos que tanto dolor, tantos muertos, tanto compromiso heroico por parte de los agentes sanitarios haya sido en vano. Esta es la «recesión» que más debemos temer.


  • "Es el momento de realizar algo de esta profecía de Isaías cuyo cumplimiento espera desde siempre la humanidad. Digamos basta a la trágica carrera de armamentos. Gritadlo con todas vuestras fuerzas, jóvenes, porque es sobre todo vuestro destino lo que está en juego. Destinemos los ilimitados recursos empleados para las armas para los fines cuya necesidad y urgencia vemos en estas situaciones: la salud, la higiene, la alimentación, la lucha contra la pobreza, el cuidado de lo creado. Dejemos a la generación que venga, un mundo más pobre de cosas y de dinero, si es necesario, pero más rico en humanidad", concluyó.



jueves, 9 de abril de 2020

Viernes Santo -2020

Viernes santo.... Con una Cruz que que es ESCANDALO, AGUIJON y CARICIA  a la vez


UNA PROPUESTA PARA ACOGER LA PASIÓN EN TIEMPOS DE CONFINAMIENTO

El  Viernes Santo nos recuerda el absurdo del fracaso, del dolor, de la muerte, estos días hemos escuchado muchas expresiones…. haz memoria y recopilas (“es lo que hay”, será como castigo de lo que hacemos, resignación, ya se solucionara,…)


Estos días crisis y de confinación, seguro que has descubierto gente-personas que se han dado cuenta de las cosas cotidianas que echamos de menos, de gesto de ternura que echamos en falta, … también de personas que se entregan (una más que a otras, incluso miedosas); en unas situaciones más que en otras. Hay acontecimientos que despiertan nuestro lado más humano y otros lo bloquean. Jesús fue tan humano que sólo y siempre amó y se entregó.



Leemos la Pasión… o visualizamos uno de estos videos que nos trasladara ha hacer memoria de este relato de la pasión (esta en dos versiones (canción de fondo: "Oi Gurutzea" y “Todo esta cumplido”)





En un folio de dos columnas:
- la primera, personas que te son conocidas crucificadas: que sufren por paro, enfermedad, soledad, … las miras a lo lejos, te conmueven. (pon nombre… reconócelas)
- la segunda columna escribe dando gracias por las personas que sirven-cuidan a las personas que “están ahí”.










Ora por todos ellos
Ora por la Iglesia… por todo el Pueblo de Dios, por el papa Francisco, por nuestros obispos…
Ora por la Iglesiapor todo el Peblo de Dio
Ora por quienes sufren…
Ora por quienes quieres...

Contempla ahora, en silencio, la Cruz. (esa que dibujo en medio de las dos columnas)
Adora la Cruz.

Y termina, orando, con este “Coloquio en un paisaje de angustia”

Dios Padre-Madre buena, que te revelas a toda persona en medio de su angustia, que te manifiestas a los hombres y las mujeres en la debilidad de sus manos crucificadas, en la debilidad luminosa de sus pesebres, en la dureza de sus herramientas, en el sudor de su esfuerzo, en el silencio de la muerte, en la cruz del dolor de cada día, en la agonía de la enfermedad, en las puertas cerradas de nuestro corazones cerrados.

Te damos gracias, padre, porque nos acompañas, porque vienes también en mitad de las desgracias y las angustias del ser humano, porque eres el Dios sufriente y el Dios triunfante, Tú la sorpresa inesperada, el mensaje de salvación, la paradoja inquietante de que detrás de las desgracias hay un camino de luz y una paz posible que llega a nosotros desde lo alto, como en una nube, por encima de las ruinas del tiempo y de la historia.

Te damos gracias porque nos rescatas así de nuestra desesperanza y nos invitas a ser parte de lo imperecedero.


Al terminar… pon o dibuja una pequeña cruz en el folio, la foto de tu familia al lado de la tele y celebra la Pasión por la TV.



Síntesis final para adultos que recordamos la dureza de la cruz… que no hay que buscar, esta.






Poesia de Gabriela Mistral, Premio Nobel de  Literatura 1945:


¡De qué quiere Usted la imagen? Preguntó el imaginero:
Tenemos santos de pino,
hay imágenes de yeso,
mire este Cristo yacente,
madera de puro cedro,
depende de quién la encarga,
una familia o un templo,
o si el único objetivo
es ponerla en un museo.

Déjeme, pues, que le explique,
lo que de verdad deseo.

Yo necesito una imagen
de Jesús El Galileo,
que refleje su fracaso
intentando un mundo nuevo,
que conmueva las conciencias
y cambie los pensamientos,
yo no la quiero encerrada
en iglesias y conventos.

Ni en casa de una familia
para presidir sus rezos,
no es para llevarla en andas
cargada por costaleros,
yo quiero una imagen viva
de un Jesús Hombre sufriendo,
que ilumine a quien la mire
el corazón y el cerebro.

Que den ganas de bajarlo
de su cruz y del tormento,
y quien contemple esa imagen
no quede mirando un muerto,
ni que con ojos de artista
sólo contemple un objeto,
ante el que exclame admirado
¡Qué torturado mas bello!.

Perdóneme si le digo,
responde el imaginero,
que aquí no hallará  seguro
la imagen del Nazareno.

Vaya a buscarla en las calles
entre las gentes sin techo,
en hospicios y hospitales
donde haya gente muriendo
en los centros de acogida
en que abandonan a viejos,
en el pueblo marginado,
entre los niños hambrientos,
en mujeres maltratadas,
en personas sin empleo.

Pero la imagen de Cristo
no la busque en los museos,
no la busque en las estatuas,
en los altares y templos.

Ni siga en las procesiones
los pasos del Nazareno,
no la busque de madera,
de bronce de piedra o yeso,
¡mejor busque entre los pobres
su imagen de carne y hueso ¡

"Gabriela Mistral"

martes, 7 de abril de 2020

Jueves Santo

Jueves Santo

Evangelio en familia para TIEMPOS DE CONFINAMIENTO.



1. Antes de leer el evangelio: concédeme, Señor, tener tus mismos sentimientos.



2. Lectura Institución de la Eucaristía (Jn. 13,1-15 y Mt. 26,26-30)



3. El confinamiento puede embotar nuestra sensibilidad o afinarla. Si abrimos la mirada a Dios y a los demás; si vivimos el momento de cada día; ...
Deja que Jesús se haga servidor, que tenga la iniciativa en tu vida, que se meta tanto en casa que no pueda vivir sin Él.

Sería un fruto importante del confinamiento descubrir que podemos seguir creciendo en sensibilidad para acoger la vida y, desde ella, escuchar y contemplar a Dios, manantial de Vida.

¿Dejamos que Jesús se nos haga servidor, que tenga la iniciativa en mi/nuestra vida, que se meta tanto en casa que no puedamos vivir sin Él?.




4. Concretando dos propuestas para el Jueves Santo:

a) "HUCHA SOLIDARIA” en casa. Te proponemos:
- Hacer todos los días una oración-petición solidaria, y
- comprometerte con un donativo para ayudar a los que lo están haciendo o posibilitando ayuda.
Al final de la confinación, compartirla con tu parroquia, caritas u otra organización.




b) Hacer un cartel con nuestras manos y ponerlo en la ventana, con la leyenda: “Semana Santa: Una historia de  amor.” Y pegarlo en la ventana.




COMO ÉL NOS AMÓ (Himno Beatificación C.Foucault)

AMAR
como Él nos amó,
y por amor,
elegir el último lugar.
Ser pobre y siervo,
hermano de Jesús.

BUSCAR
como Él la vida escondida, 
y por amor irse 
a donde el Espíritu llama.
Ser solamente un viajero 
pasando en la noche.

ORAR 
largamente al Amado, 
y por amor abrirse
al mayor silencio.
Adorar a Jesús Salvador 
en la Eucaristía.

LLEVAR 
el Evangelio a los hambrientos
y por amor,
recoger todas las palabras de un pueblo
donde el Verbo mora también
y germina sin ruido.


ENTREGAR 
hasta el final su vida dada,
y por amor, morir,
ofreciendo al Padre
el abandono brotando de su corazón
infinitamente libre.



Lectura Institución de la Eucaristía (Jn. 13,1-15 y Mt. 26,26-30)

Narrador: Era la víspera de la Pascua, la gran fiesta en la que los judíos celebraban el que Dios les había liberado de la esclavitud de los faraones de Egipto.
Jesús y sus discípulos estaban celebrando la cena de Pascua. Jesús sabía que iba a ser entregado muy pronto. Entonces se levantó de la mesa, cogió una toalla y una palangana con agua y se puso a lavar los pies a sus discípulos.
Una vez que lavó los pies a todos le dijo:

Jesús: ¿Comprendéis lo que he hecho?
Vosotros me llamáis "Maestro" y "Señor". Y efectivamente lo soy.
Pues bien, si yo, siendo el Maestro y Señor, os he lavado los pies, lo mismo debéis hacer unos a otros.
Y este es mi mandamiento: "Amaos unos a otros como yo os he amado"

Narrador: Jesús volvió a sentarse a la mesa y les dijo:

Jesús: Tenía muchas ganas de celebrar esta Cena de Pascua con vosotros antes de ser entregado.

Narrador: Y en esto, Jesús cogió un pedazo de pan de la mesa, dio gracias a su Padre Dios y se lo repartió diciéndoles:

Jesús: "Tomad y comed. Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros".


Narrador: Después cogió una copa con vino e hizo lo mismo que con el pan: dio gracias a Dios y se la pasó a cada uno diciéndoles:

Jesús: "Esta es la copa de mi sangre, que será derramada por todos vosotros".

Narrador: Y, después de cenar, Jesús y sus discípulos se fueron al Monte de los Olivos, donde solía retirarse a rezar, a hablar con su Padre Dios.

Palabra del Señor