Evangelio en TIEMPOS DE CONFINAMIENTO.
PENTECOSTÉS - 31 mayo-2020
1. Esto de ser creyente es un lío…. discípulo, apóstol…. ¡que lió! Cristianos en el mundo…. ¿no podía ser todo mas sencillo?
Juan habla de “discípulos” (v19), no de apóstoles, refiriéndose a quienes estaban reunidos en un mismo lugar y para una misma cosa, reunidos con Él, formando Iglesia.
Es apóstol aquel discípulo a quien el Resucitado envía (v.21). El apóstol, pues, nunca parte de la propia iniciativa sino de la iniciativa de otro. Siempre se refiere al proyecto de otro: el proyecto de Dios sentido y eficacia en cuanto que han recibido el Espíritu (22) y, por lo tanto, la suya es la acción de Dios mismo.Tanto tiempo en confinamiento y echamos en falta reunirnos, encontrarnos…. pero Iglesia, comunidad ¡no es la que se reúne!, pero necesita reunirse, encontrarse.

Y SER, entorno al Evangelio Jn 20,19-23
19 En la tarde de aquel día, el primero de la semana, y estando los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los judíos, llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!». 20 Y les enseñó las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. 21 Él repitió: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros». 22 Después sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retengáis, les serán retenidos». 2. La BUENA NOTICIA que escucho…veo.
Me paro, y miro si el Espíritu, que he recibito yo también, me permite ver “al Señor” presente –incluso- en lugares dónde nunca lo buscaría
Al mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi entorno... desde el evangelio… ahi sentimos la presencia de Dios, del Espiritu de Jesus que nos llama a estar, salir… ¡nos llama!
3. Os invito a agradecer.
Agradezco el descubrir personas me dan testigo como “apóstoles” –enviados por Jesús–. Y me descubro a mí mismo como enviado por Jesucristo a otras personas para hacerlos participar de su proyecto.COLOQUIO-ORACIÓN EN VOZ ALTA.
Jesús,
tu siempre en medio de la comunidad,
entre nosotros,
ahí es donde quieres estar;
cuando las puertas están cerradas
y el miedo es grande, solemne.
Miedo a todo y por todo:
por el pan de mañana,
por las propias fuerzas,
por los mismos compañeros,
por los malos augurios de los soberbios de la tierra.
Jesús,
con el costado y las manos heridas,
ofreciéndonos la paz,
la paz de cada día,
tan urgente como el pan
que lo anuncia y lo encamina.
Y con la paz la alegría,
el contento y el gozo,
ese fruto que ha madurado
en las ramas de la fe firme
y de la esperanza trabajada.
Jesús,
enviados por ti, por ti mandado
para vestir de fiesta
los lutos y luchas de esta tierra.
Envueltos sí que andamos
en alientos de aplastados,
pero ¡que fuerte y poderoso
ese aliento tuyo para los cansados!

Jesús,
en medio de la comunidad,
abriendo las puertas,
los miedos desechados.
(Traduciendo a M.Regal,
Un caxato para o camiño, pp154-155)




























