Evangelio en TIEMPOS DE CONFINAMIENTO.
22 Domingo del tiempo Ordinario - 30 AGOSTO-2020
1. Entramos en un nuevo momento…..
El fin del verano, el inicio del nuevo curso nos anuncia un cambio. Va terminando un verano extraño, un tiempo distinto. Retomar de nuevo las actividades del curso –en esa lógica temporal en la que nos hemos instalado desde siempre- es también un ejercicio de incertidumbre. Seguimos caminando tras proyectos ilusorios, mientras sigue resonando la invitación al seguimiento de Jesús. Seguimos tentados por “la vieja normalidad” y no sabemos bien cómo ir construyendo la novedad del Reino.
Seguimos teniendo muchas incertidumbres y las amenazas de contagio estan ahi. Tambien en las lecturas-evangelio, entramos en un nuevo periodo dedicado a los discípulos. Podemos decir que desde Mt 16,21 a Mt 20,34 se muestra la resistencia de los discípulos al mesianismo del Jesús. Y entre Mt 16,21 a Mt 17,21 se nos habla del verdadero y falso mesianismo. Hoy, empieza comunicándoles su propio destino, pero la idea les parece peregrina y disparatada. Pedro intenta quitársela de la cabeza (21-23). Después, valiéndose Jesús de varias afirmaciones, instruye a sus discípulos sobre el seguimiento. Y al final Jesús anuncia su última venida.
Ponemos en manos de Dios nuestras incertidumbres y deseos, las llamadas que resuenan en nuestra vida, nuestro sincero deseo de seguir a Jesús.
2. Acogiendo una Palabra como buenena noticia…. Mateo (16,21-27):
"En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»
Os invito a fijaros en el ambiente del texto….. ahora el ambiente esta caldeado, fariseos que le quieren dar muerte. Y en ese ambiente, Pedro se sigue moviendo en esquemas de la autoridad como poder y del rechazo del fracaso y la debilidad humana. Si estos fueran los esquemas en que tuviéramos que movernos, tendríamos que reconocer que la pandemia de la COVID los ha desbaratado todos. No hay poder ni seguridad a que aferrarnos. La debilidad y el fracaso, la incertidumbre, se han instalado en nuestro horizonte de una manera más visible y permanente que hasta ahora. El error de Pedro es rechazar el seguimiento, y Jesús vuelve a invitarle a retomar esa clave vital: “Ponte detrás de mí”.
Ese sigue siendo hoy también nuestro reto en estas circunstancias: seguir a Jesús, ponernos detrás de Él, asumiendo su estilo de vida, estando dispuestos a cargar con la cruz, y a seguirle.
3. Fíjate en militantes, personas que cogen su vida y le siguen… personas que cargan las cruces de la vida por seguir Jesús y por estar al servicio de otras, sobre todo de los pobres, de los enfermos, de los pequeños.
La disyuntiva sigue siendo seguir el camino de Jesús, o alinearnos con proyectos de vida distintos a los del Evangelio. Cargar con la cruz de Jesús, cargar con la cruz del seguimiento nos sitúa junto a los crucificados de este mundo. Cargar con la cruz es dejar a Dios ser Dios en nuestra vida.
Nuestra sociedad se caracteriza, cada vez más, por la incapacidad para el sufrimiento y la renuncia; algo que la pandemia ha vuelto a poner de manera brusca ante nuestra mirada y en nuestra vida. ¿Qué pensar de una sociedad que evita, esconde y rechaza determinadas formas de sufrimiento? ¿Qué decir de quinees no se detienen ante los derechos más elementales de las personas y actúan sin escrúpulo alguno, movidos solo por el éxito económico, el triunfo social, y las ansias de tener? ¿Qué decir de una sociedad atrincherada, incapaz de la más mínima renuncia, viendo en la acera de enfrente a millones de personas que carecen de lo más básico para vivir?
Dejemos hoy que resuenen estas palabras de Jesús, una vez más, dentro de nosotros.
4. Oración prestada… PELOTA DE FRONTÓN
Yo soy
pelota de frontón.
Tú, Jesús,
pared dura, fuerte y bien montada.
Los jugadores son mis vecinos
con las palas de la vida en la mano.
Si doy en ti con fuerza,
con fuerza vuelvo
a la pala de los jugadores.
Si me introduzco bien en la vida de la gente,
esa misma vida
me devuelve a ti con más fuerza.
Sin pared y sin pala
no soy nada.
Yo soy
pelota de frontón.
Por veces la jugada se pierde.
No hay quien pueda
estar en el aire constantemente
entre el frontón y la pala.
Por veces la pelota se siente loca,
yendo y viniendo,
mareada,
sin saber si va o si viene,
si fue en la pala o en la pared
donde sufrió el golpe
y recobró la fuerza.
Y la pelota se va gastando,
poco a poco;
se va desgastando entre la pala y la pared,
hasta que ya no vale para jugar,
y se queda en un rincón
para el contento de un niño pobre
que la encuentra.
Yo soy
pelota de frontón.
Y tú, Jesús,
pared dura y fuerte,
que siempre está de pie,
aunque no haya juego,
sin jugadores,
sin pelota.
Yo soy
pelota de frontón.
(traduciendo a M.Regal, Un caxato para o camiño) pp 118-119












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