Evangelio en TIEMPOS DE CONFINAMIENTO.
17 Domingo del tiempo Ordinario - A
26 JULIO-2020
1. Estos dias hablamos de “volver a la normalidad” ¿que significa?
Esta pandemia, este confinamiento nos obliga a vivir en estado de vigilancia y parece que la “normalidad” es la vuelta de lo de antes, sin entrar que lo de “antes” es causa de lo de “ahora”. La pregunta obligada ¿por que sucedió esto? nos la tenemos que hacer. De ahí que necesitamos “profetas” que en forma de “parabolas” nos permitan “juntos” acoger el “antes” e iluminar el “ahora juntos” nuevo.
Si detrás de esta pandemia, virus, hambre … hay un problema político (lucha de intereses) y otro problema antropológico (sobre ¿que es el ser humano?).
“Juntos”, viviendo de otro modo, con menos y de otra manera…. lo conseguiremos.
Os invito a descubrir "el tesoro” que esconde esta realidad…. por muy dura que sea.
A la mayoría de nosotros nos mueven las ganas de decir lo que debería de suceder y lo que nos ilusiona que suceda (la fe y el humanismo es muy estimulante en eso); pero la realidad (mecanismos de mercado, las instituciones sociales-políticas, y de poder) nos hacen desconfiar. Todo es muy lento, logrado bajo presión, pactos de mínimos y dejando al margen exclusión y precarios.
De ahí que necesitemos no solo gente buena (que la necesitamos) sino seguidores… que acogen la palabra, el tesoro y juntos nos lo proponen como estilo de vida, cambio,….
Dichoso quien tropieza contigo.
Dichoso quien te encuentra y te descubre.
Cara a cara, sin niebla, sin disfraces.
2. Acogiendo las parabolas del Reino Mateo (13,44-52):
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos le contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Visualiza esta actualización:
UN TESORO OCULTO.... poco visible y llamativo tantas veces, aparece tapado entre otras muchas ofertas que se hacen en nuestra sociedad. Un tesoro que hace falta descubrir y encontrar, y que hay que experimentar como el tesoro de nuestra vida. Un tesoro que nos pedirá renunciar a todo lo que impide acogerlo.
Veo a gente que busca mejorar su vida…y El nos dice: “Buscad el Reino y su justicia… lo demás se os dará por añadidura”
Apunto testigos fieles, militantes, que han hecho de su vida buscadores de ese tesoro, o son testigos alegres del mismo. (Isaac, Arantza, Casi, Juan Mari,…) ¡que suerte tengo de conocer y tener cerca “testigos” del reino!.¡Algo nuevo esta surgiendo! ¿no lo veis? No añoremos en volver a la “normalidad” ya que malograremos para siempre la vida (dejando al margen al “otro/a”). De ahí la llamada a la conversión.
Estas parábolas son una invitación al discernimiento. No todo da lo mismo: hay valores y valores, tesoros y tesoros... Hay muchos tesoros que nos oprimen y esclavizan, que nos deshumanizan.Todo desde el “encuentro”….
4 Plegaria PRESTADA.
no queiro volver a la "normalidad”,
esa que excluye, que pone en el consumo la solucion de todos los problemas….
Este hoy tiene preguntan y necesito acoger y responder.
Como en la estufa en conbustion… necesita chimenea, “tiro”...
pero el conbustible que ponemos, la cazuela que hagamos… ¡nosotros decidimos!
¡Quien me diese esa sabiduría profunda
que me llevase a las fuentes de la alegría!
a la fuente de la mesa compartida, la casa común, …!
Señor Jesús,
llenamos la casas, las ideas o el corazón
de promesas, de cosas, de sueños
y seguimos cada día un poco mas huérfanos.
En el dinero hay felicidad, pero siempre con sus limites;
en los encuentros comunitarios hay felicidad, pero siempre saben a poco;
en los avances de la justicia hay felicidad, pero que penoso es su avance;
en la fraternidad hay una gran felicidad, pero casi siempre es un deseo insatisfecho.
¿Dónde, Jesús,
donde te encontraste tu con el tesoro escondido del Reino?
¿en el whasap del amigo que -en su debilidad- se siente en las manos del padre?
¿en la mano del hermano que se tiende?
¿en el corazón que ama a aquel que le odia?
¿en la decisión que quebranta la ley para valer a la persona-inmigrante?
¿dónde, Jesús, donde esta esa piedra precioso del Reino?
(Adaptación y Traducción libre de M.Regal, “Co Evanxelio pola man”; Ed Set; p.258)









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